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El verdadero clásico (19 de diciembre de 1971 - Fontanarrosa)

Foto del escritor: Camila Maldonado
Camila Maldonado
13 jun 2019
3 min de lectura

Para los ojos del mundo el clásico argentino es Boca-River, incluso para la gran parte de Argentina. El número de socios que estos clubes contienen es realmente impresionante, y donde sea que nombres estos equipos, los van a conocer. Pero este dato no es del todo válido, ya que el verdadero clásico de este país se encuentra ubicado un poquito más arriba de Buenos Aires, en la provincia de Santa Fe. Existe una ciudad, llamada Rosario, dividida por colores que marcan una pasión y donde constantemente se vive un clima festivo y a su vez competitivo. Esta grieta está formada por dos grandes clubes pertenecientes a la Primera División del fútbol argentino: Rosario Central y Newell`s Old Boys.

Dicha rivalidad es popularmente conocida como el “Clásico Rosarino”, que surgió precisamente en 1905 durante la Liga Rosarina de Fútbol. Fue el inicio de un constante enfrentamiento entre los dos bandos, que con el correr del tiempo fue aumentando la violencia y el peligro llegó a ser protagonista. Los días previos a un clásico la ciudad es un caos, la euforia y ansiedad nublan la razón de sus simpatizantes y es ahí donde se puede ver el fanatismo que sienten hacia sus respectivos colores.

Todo el mundo se preguntará, “¿Cómo es posible que el fútbol te lleve a perder la cabeza y hacer las cosas más locas con tal de obtener un buen resultado?” Pero sólo los amantes de este deporte pueden entender esa sensación. No existe un por qué, algunos lo sienten como un refugio, a donde escapar cuando todo va mal o cuando la rutina te fulmina. La gente normal contestaría, “Podes tener pasión por tu trabajo, por tu familia”. Y ni hablar cuando se enteran de las cábalas, las odiosas pero tan importantes cábalas. Esas de las que te querés desprender pero se hace imposible y el mundo real te mira como si estuvieras loco cada vez que las transmitís. Y acá es donde entra el famoso relato de Roberto Fontanarosa del 19 de diciembre de 1971.

El autor utiliza el clásico más importante de Argentina para transmitir la pasión, pero también para explicar las cábalas y costumbres que puede llegar a tener un hincha enfermo por su club. Una enfermedad que logra que dejes de pensar y hagas hasta lo más inesperado. Como por ejemplo secuestrar a un hombre que transitaba sus últimos años de vida, para llevarlo a un Monumental repleto de fanáticos, aún sabiendo que estaba en juego su salud, porque si no asistía, Central iba a perder y sería humillado para siempre por su clásico rival. La muerte pasó automáticamente a segundo plano. Primero lo primero, el triunfo de Rosario Central, sin importar las consecuencias, porque, ¿Cómo van a ganar ellos? Las cosas buenas que le pasen al rival siempre van a ser una puñalada al corazón, a veces pareciera que haya que odiar más al rival, que amar al propio escudo.

Esta historia te lleva a reflexionar sobre la cantidad de cosas y detalles en los que se está antes de una gran cita futbolística. Ese momento de decisión y atención para no olvidar nada que complique las cosas. Como si una costumbre propia o fuerza superior fuera a cambiar o influir en el resultado de un partido que lo hacen 22 jugadores, y donde la suerte y el destino están echados. Sólo alguien que siente una camiseta puede emocionarse a la par del personaje del cuento, cuando narra que su equipo gana la semifinal y donde las lágrimas y la felicidad logran transportar al lector a algún recuerdo similar vivido con su propio club.

Algo parecido ocurre con “Memorias de un wing derecho”, donde el “Negro” Fontanarrosa hace un monólogo de un jugador de metegol, quien dentro de su personaje realiza un análisis táctico constante, explicando lo más lindo y necesario del fútbol, pidiendo que se mantengan ciertos esquemas para triunfar, por más de que sea un deporte totalmente inexplicable e imposible de predecir. Es que es así, el fútbol es algo impredecible, pero si no fuera así, ¿Atraparía y haría tan feliz a miles y miles de personas alrededor del mundo?

Camila Maldonado.

 
 
 

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